AGENDA PÚBLICA

Opinión


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Memoria
Luis Aníbal

In memoriam: Eleazar Díaz Rangel (1932-2019)

 

Se trata de recordar al gremialista, político, docente, periodista e investigador de la comunicación que fue Eleazar Díaz Rangel quien falleciera, a la edad de 87 años, el 24 de abril de este año. Su legado teórico sobre el periodismo informativo ocupa un lugar en el pensamiento venezolano de la comunicación

Eleazar Díaz Rangel (Barinas, 1932-Caracas, 2019), se gradúa en periodismo en la Universidad Central de Venezuela en 1957…

Una memoria particular –el adiós de Pablo–

 

Sabíamos que se iba a ir pero de todas formas nos dolió de manera implacable. Esperábamos su partida pero no queríamos que llegara ese día. Se nos quedó la palabra en la boca, como una promesa fallida.

La primera vez que supe de él fue en 1970, a lo lejos, en las páginas de una revista innovadora, de vida intensa, que se llamó Reventón. Fue un verdadero reventón que alteró las reglas del periodismo venezolano con el trabajo de un puñado de comunicadores de nuevo cuño: Pablo Antillano…

La última entrevista a Luis Aníbal Gómez

 

Esta entrevista fue realizada por solicitud de Gustavo Cimadevilla, presidente de Alaic, para ser parte de un libro conmemorativo de los cuarenta años de la asociación. Se publicó en 2018 con el título Del mimeógrafo a las redes digitales y fue coordinado por el propio Cimadevilla y por la expresidenta de Alaic, Delia Crovi. El libro puede descargarse en el sitio web http://www.alaic.org .

Conocer en persona a Luis Aníbal Gómez era una suerte de asignatura pendiente…


15º Festival del cine venezolano

Rafael Duarte

Esta vez el tradicional Festival del Cine Venezolano, que desde su aparición se venía celebrando en la ciudad de Mérida, se trasladó a Caracas.

Las pésimas  condiciones de infraestructura y servicios de Mérida contribuyeron a que esta nueva cita cinematográfica se llevará a cabo en la ciudad capital, gracias a la valiosa ayuda de Trasnocho Cultural. Como decía uno de sus organizadores: “El cine venezolano resiste en medio de la crisis”.

A pesar de la crisis que enfrenta el país, todavía aquí se hacen películas, y el Festival del Cine Venezolano también sortea las dificultades, en su 15° aniversario, para instalarse por primera vez en Caracas, en los espacios del Trasnocho Cultural, y mostrar esas historias que cuentan lo que somos. Para Karina Gómez, directora del evento, la decisión de mudarse de Mérida, ciudad que siempre albergó el encuentro cinematográfico, fue “lo único posible para sacar adelante el festival”.

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Señaló que este año resultó complicado sostener los costos en la capital merideña, sobre todo debido al problema actual que existe con el transporte y la escasez de gasolina, que imposibilita el traslado de directores y asistentes, por lo que al plantear la consulta con sus aliados, Trasnocho “fue el primero en ofrecerse”. “Es un préstamo, pues esperamos que ya para próximas ediciones se solucionen los problemas y podamos volver a Mérida”. 

Serán trece las películas que participarán por la Sección Oficial, que se llevará a cabo entre el 14 y 20 de junio. Las aspirantes al gran premio de la muestra son Amnesia, de Gabriel Marino; Arpón, de Tom Espinoza; Canción de las sombras, de Roque Zambrano; Cumbres borrascosas, de Tony Rodríguez; Historias pequeñas, de Rafael Marziano; Jazmines en Lídice, de Rubén Sierra; La jaula, de José Salavarría; La noche de dos lunas, de Miguel Ferrari, y Operación Orión, de Rubén Hernández Ramón. También competirán Parque Central, de Luis Alberto Lamata; Peleador nocturno, de Mario Pagano; Voy por ti, de Carmen La Roche y Yo imposible, de Patricia Ortega.    


Discreción, virtuosismo y periodismo

Marcos David Valverde Almedo

El 27 de junio de cada año celebramos el Día Nacional del Periodista. Desde Guayana, el periodista Marcos David Valverde discurre sobre lo que significa “hacer un buen periodismo” y afirma que en los tiempos que corren en Venezuela, el comunicador social tiene una gran responsabilidad para con la historia y con el país. Los periodistas venezolanos, hoy, deben revisarse en su ejercicio diario.

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 Hubo una banda llamada Led Zeppelin. Dicen muchos, creo que con ligereza, que ha sido la más grande de todos los tiempos. No me gustan esas sentencias absolutistas. Es Led Zeppelin, prefiero decir, de las más trascendentes e innovadoras  en el mundo del rock. Su bajista (que está vivo) se llama John Paul Jones. Alguien, no recuerdo quién, lo describió como la parte “discreta pero virtuosa” del grupo. Me gusta esa definición: discreto y virtuoso. Tanto, que quiero extrapolarlo a lo que hoy nos concierne, la comunicación y el periodismo.

Soy un convencido de que este es uno de los mejores momentos para ejercer el periodismo en Venezuela. La autocracia de Hugo Chávez y la dictadura de Nicolás Maduro han empujado, por el ánimo estúpido de censurar, a los periodistas a repensar las formas del oficio en el siglo XXI. Ha sido una crisis que nos ha lanzado unos años al futuro pues estamos en la necesidad de apelar a la tecnología para trasgredir las barreras de la censura. 

A la vez, nos ha batuqueado hacia atrás, incluso a la prehistoria, por aquello de que hay un energúmeno rechoncho que en la televisión pública amenaza a medio país con un garrote de cavernícola.

El país, la historia y la circunstancia (funesta y traumática) nos exigen, como nunca, la responsabilidad casi quirúrgica de revisarnos en el ejercicio diario del periodismo. Hace once años, acá, en la UCAB Guayana, el locutor Iván Loscher pidió a los jóvenes que lo escuchábamos en un foro que nunca perdiésemos la iracundia ante el ejercicio despótico del poder de Hugo Chávez.

Y de hecho no es fácil controlar la ira y la indignación al ver a un militar asesinando a un estudiante. O a una mamá de cinco niños muriendo porque no consiguió una medicina. O a un viejo esquelético comiéndose en un basurero un pedazo de carne con gusanos o una arepa petrificada. 

Es allí, en ese momento, cuando salta al terreno la responsabilidad periodística: la indignación y la ira deben convertirse en la fuerza, en el empuje, en la terquedad, en la perseverancia, en el motor y hasta en la obsesión que necesita el periodismo. Recalco: no es fácil.

El momento también nos exige irreverencia. La irreverencia no se trata de cuán rotos están nuestros pantalones, de la cantidad de tatuajes que nos surquen o de la cantidad de groserías que disparemos por minuto. Menos de decir: “yo soy irreverente”, pues quien dice que es irreverente deja de serlo. La irreverencia, más que un momento o una reacción, es una actitud consecuente toda la vida. Allí está, como gran ejemplo, un irreverente que se nos murió hace poco: Teodoro Petkoff. 

La irreverencia, entonces, que el momento venezolano nos exige es más difícil: es la irreverencia del argumento contra los poderosos y sus adulones. El argumento solo tiene validez cuando tiene una investigación que lo respalde. Y la investigación es, insisto, fuerza, empuje, terquedad, perseverancia, motor y obsesión. Esa es la irreverencia que el país, que la República que queremos recuperar, merece y requiere.

No podemos ser demagógicos: es decir, no podemos decir lo que la gente quiere escuchar, sino lo que la gente debe escuchar. Y necesitamos ser críticos con ciertos aprovechadores de esta crisis. Entre la debacle y el apocamiento de varios medios y el silencio de muchos colegas ha surgido una fauna de estafadores que pretenden llamarse periodistas. 

Pre-textos


Ley contra el odio y la libertad de expresion

Ley contra el odio aumenta controles contra la libertad de expresión

• Scarlet Clemente   • Mariengracia Chirinos

La Asamblea Nacional Constituyente (ANC) aprobó el 8 de noviembre de 2017, la Ley contra el odio, por la convivencia pacífica y la tolerancia, que establece penas de hasta veinte años de cárcel a quienes sean hallados culpables de promover “discursos de odio”.

El texto refrendado por unanimidad en la ANC, instancia que se creó al margen de la Constitución con totalidad de parlamentarios oficialistas, contempla medidas de abuso de poder en materia de comunicación, restricciones de acceso a la información, aval de censura, así como sanciones penales, administrativas y tributarias contra ciudadanos, medios de comunicación tradicionales y digitales, organizaciones civiles y políticas y prestadores de servicio de radio, televisión e Internet en Venezuela.

El documento de la ley sancionada también contempla restricciones a la libertad personal y la violación del debido proceso, que fueron expresamente solicitadas por el presidente de la República Nicolás Maduro.

El proyecto de esta norma se mantenía en discusión desde el mes de agosto, pese a los reiterados exhortos y rechazos de las organizaciones defensoras de derechos humanos nacionales e internacionales. La aprobación se produce a seis días del nombramiento de Jorge Rodríguez hermano de Delcy Rodríguez, presidenta de la Asamblea Nacional Constituyente como ministro del Poder Popular para la Comunicación.