Periodismo digital en Venezuela: el dilema del tráfico y la calidad

El texto aborda la relación entre calidad periodística y tráfico de usuarios en los medios digitales. Para ello, se realizó una indagación bibliográfica sobre los antecedentes y escenarios que se han planteado sobre este asunto, y se analizaron los datos generados por el Ranking de medios digitales bimensual, realizado por Medianálisis (noviembre 2016 – febrero 2017), en el que se evalúan los portales noticiosos digitales de Venezuela que ocuparon el top 10, midiendo tráfico, a partir del promedio de usuarios diarios y el promedio diario de páginas vistas por visitante, mientras que la calidad periodística se evaluó a partir de la incorporación de unidades redaccionales de agenda propia y agendas del día enriquecidas por el medio.

Gloria Carrasco • Daniela Naranjo

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Galería de papel. William Dumont (2017)

El abordaje del tema del periodismo digital y el dilema del tráfico versus la calidad, se inicia con algunas consideraciones sobre el crecimiento de los medios nativos digitales y la penetración de Internet en un contexto país signado por limitaciones para el ejercicio del periodismo. Seguidamente, se hacen consideraciones conceptuales sobre el debate entre calidad de contenidos y uso de herramientas digitales, para luego tratar con más detalle el asunto de la calidad periodística, y ejemplificar con datos empíricos la relación entre tráfico y tratamiento periodístico. Finalmente se plantean algunas consideraciones sobre los retos planteados desde las reflexiones teóricas y la data analizada.

El crecimiento de los medios nativos digitales en Venezuela

El Internet, la construcción de redes y los nuevos canales de información e interacción, se hacen presentes cada vez con mayor fuerza y amplitud en nuestras sociedades. Esta tendencia responde al fenómeno creciente de la globalización, marcada por el uso de las nuevas tecnologías de información.

En Venezuela esta realidad no ha sido una excepción, primero porque forma parte

de la globalidad de ese mundo interconectado que tiene entre sus principales motivaciones estar enterado de lo que pasa en cada rincón y, segundo, porque en medio de una época de profundos cambios políticos, sociales y económicos, el país se ha enfrentado a la consolidación de la llamada “hegemonía comunicacional” propiciada por el Estado que, según Delgado (2015), se ha expresado claramente a través de la compra de medios independientes por parte del Gobierno y el manejo arbitrario de las concesiones de emisoras de radio. Ante esto, el autor citado advierte que se ha destacado el crecimiento en el uso de Internet y redes sociales en el país:

En 2015, la penetración de Internet supera 52 % de la población según datos oficiales; con intensidad y variedad de uso en muchos casos por encima del promedio latinoamericano, con fuerte penetración en sectores populares, en hogares y a través de dispositivos móviles (principalmente smartphones).

En un contexto digital es el público quien escoge el contenido que va a consumir de acuerdo a lo que le interesa, pero además el medio también selecciona quiénes serán sus audiencias, por tanto, públicos y medios deberán adaptarse entre sí.

Este crecimiento arrastra el uso de los medios nativos digitales en Venezuela, que han venido multiplicándose e incrementando su alcance y posicionamiento en todos los estratos de la sociedad. Es una tendencia global, esto está ocurriendo en el mundo; pero, también en el caso concreto de Venezuela encuentra un incentivo

adicional en la coyuntura de una política de restricciones al periodismo tradicional.

Según Cañizález y Paz (2016), con respecto al estudio sobre la situación del periodismo en Venezuela, realizado por Medianálisis en 2016, el 48,20 % de los periodistas encuestados afirma haber sido víctima de alguna agresión, detención, ataque, retención, demanda o amenaza, provenientes de instituciones o personas ajenas a los medios, mientras que uno de cada cuatro comunicadores sociales que ejercen el periodismo considera que la autocensura se encuentra presente en los medios del país.

Otro factor a tomar en cuenta en el incremento observado en los medios digitales tiene que ver con la dificultad de los medios impresos independientes en la compra de papel, como bien lo han venido denunciando distintos medios nacionales y regionales, así como la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), el Instituto Prensa y Sociedad (IPYS), entre otros, lo cual ha llevado a la migración de muchos periodistas al ámbito digital en el país.

Periodismo digital y calidad periodística

Ahora, ¿qué implica que el periodista esté migrando cada vez más hacia espacios virtuales?

Ruiz (2006), cita las palabras de Couldry (2003), quien asegura que el periodismo digital da lugar a “nuevas formas de consumo de los medios de comunicación, nuevas infraestructuras de producción y distribución”, es decir, el desarrollo del periodismo virtual lleva implícito un cambio cualitativo en la estrategia corporativa que lo sustenta.

Frente a estos cambios surgen nuevos retos para el periodismo. Según Salaverría (2016), por ejemplo, el mayor de los retos para el periodismo digital se encuentra en la búsqueda del modelo de negocios indicado para generar sostenibilidad y al mismo tiempo ofrecer productos de calidad.

Ante esta inquietud, el mismo autor identifica lo que podría ser la clave del éxito, refiriéndose a lograr un equilibrio entre la comprensión y conocimiento de las necesidades de las audiencias y el ejercicio de un periodismo de calidad que incorpore las nuevas herramientas y potencialidades de los espacios digitales.

Martínez (2012), por su parte, hace énfasis en la calidad como asunto primordial para el desarrollo del ejercicio periodístico, y afirma que “el mayor reto del periodismo en la era digital será aprender a desarrollarse con todos los recursos tecnológicos disponibles, sin nunca descuidar la calidad, sustento, eficacia y confiabilidad de su oferta informativa y de análisis”.

En este orden de ideas, el autor resalta que los públicos nunca dejarán de exigir periodismo de calidad, independientemente del soporte, entendiendo que el rol del periodista como mediador, debe adaptar su ejercicio a los nuevos escenarios (interactividad e hipertextualidad), que permitan crear géneros propios de la plataforma digital respondiendo a criterios de inmediatez o tiempo real, pero que igualmente presenten profundidad en sus contenidos.